Aumento de precio en el aceite de oliva
La producción depende en gran medida de la disponibilidad de agua. El 70% de los olivares se nutre solo de la lluvia, mientras que el 30% restante utiliza sistemas de riego. Desde la temporada 2018/19, ha habido una disminución acumulativa en la producción de aceite de oliva, principalmente debido a condiciones climáticas desfavorables, lo que ha provocado la caída en la producción.
A pesar de la caída en la producción, la demanda ha permanecido constante. Esto ha llevado al desequilibrio actual del mercado y a las fluctuaciones en los precios.
Además de la escasez de lluvias y la demanda constante, las condiciones climáticas adversas, como heladas en la época de gemación o calor excesivo en la etapa de floración, y la acumulación de aceite de oliva por parte de algunos por temor a futuros aumentos de precios, han contribuido al incremento de los precios.
En países como Francia, Inglaterra o Alemania, el aumento de precios aún no se ha hecho sentir de la misma manera que en España. Esto se debe a que la rotación de este producto en dichos mercados es significativamente menor, lo que permite a los importadores y distribuidores que adquirieron el aceite a finales de 2022 o principios de 2023 mantener sus precios, ya que en esas fechas el aceite de oliva tenía costos inferiores a los actuales.
